|
Carmen no puede entender lo que le pasa a su hijo Ernesto. Desde el primer grado las maestras se quejan de lo mismo, de que tienen que repetirle las instrucciones varias veces, de que frecuentemente entiende algo parecido a lo que le dicen, pero no exactamente el mismo mensaje.
En el salón de clases siempre está perdido, en su mundo y en ocasiones no sabe ni de qué la maestra está hablando. Ernesto está en quinto grado, se distrae con cualquier ruido por lo cual Carmen pierde la paciencia cuando estudia con él. Ella ha hecho todo por ayudarlo; lo llevó a un audiólogo quien certificó que Ernesto oye bien, lo llevó a un neurólogo quien le dijo que tenía un desorden de atención de tipo inatento y le dio un medicamento que complicó la situación.
Ernesto dejó de comer, se puso hostil, lloroso y su conducta en la escuela era la misma, siempre perdido. Actualmente estudia con una tutora, quien siempre presenta las mismas quejas de la escuela, donde la informaron que posiblemente Ernesto fracase este año. ¿Cómo se podrá ayudar a Ernesto?
Ernesto es el protagonista de la típica historia de un niño con un diagnóstico poco conocido y por lo cual sufrirá muchos fracasos y angustias, a menos que no se re-enfoque el tratamiento y se ayude sin dilación alguna. El diagnóstico es el de un problema de procesamiento auditivo.
Para entender este problema hay que delinear la diferencia entre oír y escuchar. Oír es una actividad pasiva que no requiere análisis ninguno por parte del individuo. Es una mera sensación que está presente aún cuando dormimos. Escuchar, por el contrario, parte de una percepción, de un procesamiento para análisis y una eventual respuesta.
Cuando el oído oye el estímulo auditivo, pero el cerebro no puede procesarlo adecuadamente, varias son las conductas que se observarán en ese individuo. Una de ellas es que pierde parte del mismo, lo mal interpreta o distorsiona, o lo procesa tan lento que no puede seguir la velocidad de lo que recibe y se cansa luego de un intento inicial.
En estudiantes, estos niños son los que hay que repetirle varias veces las cosas y luego de la primera hora en que estuvieran procesando con mucho esfuerzo, se fatigan y comienzan a pensar en otra cosa, aunque se mantienen sentados en su silla.
Los problemas para estos niños (o adultos) empeoran en ambientes ruidosos, porque generalmente se les hace difícil concentrarse en una fuente principal de estímulo auditivo, mientras ignoran otra que compite o podría distraerlos.
Estas son las conductas más visibles de un desorden de procesamiento auditivo. Sin embargo, hay otras características de este desorden generalmente presentes en estos individuos y que son como consecuencia de la misma disfunción: problemas con la memoria auditiva, en organizar el pensamiento o llevar adecuadamente una agenda (son desorganizados en general), la tendencia a procrastinar, dificultades con las destrezas de lecto-escritura y/o matemáticas y en casos más significativos en el desarrollo del lenguaje.
¿Evaluación? Un audiólogo con experiencia en esta área puede hacer un diagnóstico, así como un patólogo del habla, comparando la ejecución del niño en las áreas receptivas y expresivas dentro de una evaluación de lenguaje, así como a través de la administración de pruebas de procesamiento auditivo.
¿Tratamiento? La terapia de habla y lenguaje es necesaria en estos casos siempre que la misma esté precedida de un programa de estimulación auditiva como lo es el Método Tomatis una terapia auditiva no invasiva que se ha usado alrededor del mundo por más de 50años y que en diversas investigaciones con este diagnóstico ha reflejado un aumento significativo en el procesamiento auditivo.
¿Y qué pasará con Ernesto? Su madre puede aún librarlo de un presente y futuro lleno de fracasos si trabaja con el procesamiento auditivo de Ernesto cuanto antes.
Los síntomas de un problema de procesamiento auditivo son múltiples, pero los más frecuentes son los siguientes: 1. Dificultad para atender selectivamente a un estímulo auditivo, ignorando los otros que pueden competir con el principal.
2. Dificultad para enfocar y mantener la atención en un estímulo auditivo por tiempo prolongado.
3. Dificultad para almacenar información en su memoria y recuperarla cuando la necesite.
4. Dificultad en organización, secuencia, planificación y solución de problemas que requieren división de tareas por prioridades, debido a que el concepto de temporalidad se desarrolla a través del oído.
5. Sensitividad auditiva alterada, o son muy sensitivos a los ruidos, o a veces actúan como si estuvieran sordos.
6. Dificultades con las destrezas de lecto-escritura debido a que los pre-requisitos principales para leer son auditivos: la conciencia fonológica y la conceptualización auditiva de los fonemas.
7. Dificultad en discriminación auditiva por lo cual confunden sonidos lo cual puede afectar su articulación, la lectura, la escritura y/o los dictados.
8. Dificultad en escuchar y tomar notas a la misma vez.
9. Dificultad en localizar la fuente de un sonido.
10. Vocabulario pobre.
11. Dificultad en comprender instrucciones abstractas aún cuando se presenten claramente.
12. Al final del día, cuando llegan a casa a estudiar, están sumamente fatigados por el esfuerzo del día.
13. Dificultad en seguir una conversación, lo cual empeora si hablan varias personas a la vez o si el ritmo al hablar es rápido.
14. Tendencia a la intolerancia, a la irritabilidad, a la frustración, a la falta de motivación y a la procrastinación.
15. Detestan la escuela.
El Centro Tomatis de Puerto Rico ha desarrollado un programa intensivo para los niños, jóvenes y adultos con un desorden de procesamiento auditivo.
En el mismo, se administra la terapia auditiva sensorial con el Método Tomatis para aumentar el procesamiento auditivo, en unión a una serie de técnicas de terapia que dependerán de las áreas impactadas, como secuela de la presencia de este diagnóstico. Algunas de las áreas que se trabajan son las siguientes:
1. Lectura y escritura con el reconocido programa Lindamood Bell. El mismo se administra tanto en inglés como en español.
2. Estimulación sensorial (vestibular, visual)
3. Motorfino
4. Procesamiento crítico
5. Pensamiento deductivo
6. Narrativa oral y escrita
7. Memoria
8. Vocabulario
9. Gimnasia cerebral (Brain Gym)
El programa es uno integrativo, único en Puerto Rico. Testimonio Relacionado Artículos relacionados- "Leemos con los oidos" - Falta de atención o de saber escuchar
|